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La historia
El 6 de marzo de 1813, la Asamblea General
Constituyente comisionó al diputado Vicente López
y Planes, para redactar el texto de la que sería
la única marcha nacional, aprobada como tal por ese
Cuerpo Soberano el 11 de mayo de 1813.
La primera partitura que acompañó el poema
fue compuesta por Blas Parera, y la tradición indica
que fue cantado por primera vez en los salones de doña
María Sánchez de Thompson y Mendeville, dama
patricia de significativa actuación en esa etapa
de nuestra independencia.
La versión musical adoptada oficialmente corresponde
a la editada en 1860 por el músico Juan Pedro Esnaola,
con el título Himno Nacional Argentino, siendo cantadas
sólo las primeras y últimas cuartetas del
poema, por decreto del Poder Ejecutivo del 30 de marzo de
1900, al considerar el mismo que algunas de las estrofas
de la versión original, podrían no ser del
agrado del pueblo español.
El por qué de
la elección
El Himno canta en sus estrofas la guerra
emancipadora y las glorias del pueblo que conquistó
la libertad a costa de grandes sacrificios.
Hoy, como argentinos, después de la pueblada
que ha echado a cacerolazos al gobierno del
Dr. De la Rúa, es menester que conozcamos nuestro
pasado, para poder vislumbrar el futuro; las raíces
son profundas, la fuerza está impregnada en nuestra
sangre desde hace tiempo. Hoy no es España quien
nos oprime, hay grupos externos e internos que cumplen esa
función.
Hoy el pueblo se armó con cacerolas y cucharas
y con su ruido ensordecedor le hizo entender a un gobierno
en particular, y a los dirigentes políticos en general
que el verdadero poder de la gente está cuando se
une, bajo una sola bandera, abandonando las divisiones.
Himno Nacional Argentino
(versión original:
1813)
Letra: Vicente López y
Planes / Música: Blas Parera
CORO
Sean eternos los laureles
Que supimos conseguir:
Coronados de gloria vivamos
O juremos con gloria morir.
1
Oíd ¡mortales! el grito sagrado
¡Libertad, libertad, libertad !,
Oíd el ruido de rotas cadenas,
Ved el trono a la noble igualdad.
Se levanta a la faz de la tierra
Una nueva y gloriosa nación,
Coronada su sien de laureles
Y a sus plantas rendido un león,
CORO
2
De los nuevos campeones los rostros
Marte mismo parece animar;
La grandeza se anida en sus pechos
A su marcha todo hacen temblar,
Se conmueven del lnca las tumbas,
Y en sus huesos revive el ardor,
Lo que ve renovando a sus hijos
De la patria el antiguo esplendor.
CORO
3
Pero sierras y muros se sienten
Retumbar con horrible fragor;
Todo el país se conturba por gritos
De venganza, de guerra y furor.
En los fieros tiranos la envidia.
Escupió su pestífera hiel,
Su estandarte sangriento levantan
Provocando a la lid más cruel.
CORO
4
¿ No lo veis sobre Méjico y Quito
Arrojarse con saña tenaz,
Y cual lloran bañados en sangre
Potosí, Cochabamba y La Paz?
¿ No lo veis sobre el triste Caracas
Luto y llantos y muerte esparcir?
¿No lo veis devorando cual fieras
Todo pueblo que logran rendir?
CORO
5
A vosotros se atreve, ¡Argentinos!
El orgullo del vil invasor,
Vuestros campos ya pisa cantando
Tantas glorias hollar vencedor
Mas los bravos que unidos juraron
Su feliz libertad sostener,
A esos tigres sedientos de sangre
Fuertes pechos sabrán oponer.
CORO
6
El valiente argentino a las armas
Corre ardiendo con brío y valor,
El clarín de la guerra cual trueno
En los campos del Sud resonó.
Buenos Aires se pone a la frente
De los pueblos de la ínclita unión,
Y con brazos robustos desgarran
Al ibérico altivo león.
CORO
7
San José, San Lorenzo, Suipacha
Ambas Piedras, Salta y Tucumán
La Colonia y las mismas murallas
Del tirano en la Banda Oriental,
Son letreros eternos que dicen:
Aquí el brazo argentino triunfó,
Aquí el fiero opresor de la Patria
Su cerviz orgullosa dobló.
CORO
8
La victoria al guerrero argentino
Con sus alas brillantes cubrió,
Y azorado a su vista el tirano
Con infamia a la fuga se dio;
Sus banderas, sus armas se rinden
Por trofeos a la libertad,
Y sobre alas de gloria alza el pueblo
Trono digno a su gran majestad
CORO
9
Desde un polo hasta el otro resuena
De la fama del sonoro clarín,
Y de América el nombre enseñado
Les repite ¡Mortales! Oíd:
¡Ya su trono dignísimo abrieron
Las Provincias Unidas del Sud!
Y los libres del mundo responden:
¡Al gran Pueblo Argentino, Salud!
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